Nos vamos poniendo simplesPor Carlos Schilling l De nuestra Redacción.
cschilling@lavozdelinterior.com.ar
...Comprame, nene
En su libro El rock perdido, Sergio Marchi sostiene que con la explosión de Los Redondos a fines de los ‘80 y principios de los ‘90, casi todos los referentes del rock nacional fueron perdiendo su impacto en el público adolescente. La postura crítica del Indio Solari respecto a la televisión y la farándula y el rescate de las vivencias inmediatas de los barrios, la tribuna y la calle por parte de 2 Minutos, Los Piojos o La Renga, transformaron a figuras como Fito Páez o Gustavo Cerati en dinosaurios o directamente en enemigos.
Así, la búsqueda de un nuevo público joven y el deseo de mantenerse en el centro de atención del mercado habrían dejado huellas visibles en el modo de componer y de escribir de algunas de estas figuras. “Las carreras personales de algunos músicos parecen más enfrascadas en servir a los planteos de la cultura del entretenimiento (el sponsoreo, la prensa mainstream) que a las búsquedas de la cultura rock”, opina Álvarez Núñez.
Claudio Díaz piensa que en los casos de Cerati y Páez el tema del mercado también incide: “Me parece que hoy tratan de ponerse en sintonía con otra clase de demanda. Están vendiendo esta cosa más chata que es lo que la gente consume. Cerati, después de la desaparición de Soda Stereo, quedó como una especie de figura mítica, pero de hecho no vende más discos. El caso de Fito es igual. Después de lanzar El amor después del amor, el tipo no vendió más discos”.
Tele, sí; libros, no
Uno de los aspectos en que coinciden es en el cambio de referencias culturales que ha vivido la sociedad argentina, y particularmente los jóvenes, entre las décadas de 1970 y 1980 y el período que arranca con el menemismo, a principios de la década de 1990. Claudio Díaz señala que “este aplanamiento del rock es parte de un fenómeno general de empobrecimiento que tiene que ver con un cambio en las coordenadas culturales del rock y de la sociedad toda”.
Díaz sostiene que el rock de los ‘70 hasta los ‘80 “estaba fuertemente anclado en lecturas literarias, poéticas y filosóficas, de una impronta muy vinculada a las vanguardias. Eso ahora no está. El mundo de referencias culturales, desde que se impone como dominante eso que se llama el rock chabón, es el barrio, el fútbol, la cerveza. La preocupación estética por la lectura desaparece”. No obstante recuerda que en cierta zona del rock “siempre hubo una especie de corriente antiintelectualista”. El problema es que esa “corriente hoy es dominante, mientras que en los ‘70 y los ‘80 no lo era”.
En esa dirección apuntan las palabras de Álvarez Núñez: “El rock en su momento fue un puente a otros saberes. Es más, vivía ‘contaminado’ por saberes varios, que operaban como referencias hacia otros universos: una pintura de Escher en la cubierta de un disco de Vox Dei, el disco Artaud, de Pescado Rabioso...”.
Pujol también piensa que “el marco de referencias culturales de hoy no es el mismo que el de hace 20 ó 30 años” y explica: “Spinetta nos introdujo a Artaud en el contexto de una sociedad con apetencias literarias tal vez mayores a las actuales”.
Dacal opina que el factor decisivo de este cambio en la poesía del rock se debe a la importancia que ha adquirido la imagen mediática en los últimos 15 años. “Al adquirir tanta importancia la imagen, la forma de conectarse del cantante con la canción es diferente. El cantante pasó a ser un personaje de esa canción”, dice.
Verdad y consecuencias
¿Qué importancia estética y cultural tiene esta simplificación de la poesía del rock en los clásicos nacionales? Alfredo Rosso sugiere que podría haberse operado una especie de reducción orwelliana del idioma y se pregunta si, en una época en que el lenguaje de los medios es más reducido ¿es necesario que las letras obedezcan a ese canon?
Pujol piensa que “el realismo poético –si es que de eso se trata– no es una limitación. Y en este sentido, una canción como La casa desaparecida es más realista que muchas de las que hablan del barrio, las minas y el laburo”. En cambio, Álvarez Núñez tiene una opinión más definitiva: “La crisis de hoy en día no es otra cosa que comodidad burguesa (‘si total a los pibes no les importa nada’) e incomodidad gerontocrática (‘el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos’)”. Apela a Sigmund Freud para explicarlo: “El rock vive la pulsión de muerte como pocos estadios del arte, y como ciertos artistas se ven alejados de ese caudal de energía y sin sentido que es la juventud, terminan a la merced de una necesidad que los sobrepasa y angustia. Y para no perder el carro, ‘descarrilan’ haciéndose los ‘pendex’. Ahí está la mirada irónica de los Decadentes en Pendeviejo”.
Ellos
Fito Páez
Antes:
Si estás entre volver no volver/ si ya metiste demasiado en tu nariz/ si estás como cegado de poder/ tirate un cable a tierra/ y si tu corazón ya no va mas/ si ya no existe conexión con los demás/ si estás igual que un barco en alta mar/ tirate un cable a tierra (Cable a tierra, de Giros, 1985).
Ahora:
Estoy tragándome el dolor/ mordiendo el polvo del amor/ vivo solo y encerrado en una gran habitación/ esperando una maldita decisión/ pensándolo un poco mejor/ no sé quién te creés que sos/ no me vas a hacer el juego (Insoportable, de Naturaleza sangre, 2003).
Charly García
Antes:
No tengo agua en el calefón/ no tengo que escribir canciones de amor./ No ves que espero resucitar/ mientras miras esos ojos de videotape./ Ya llega aquel examen del bien y el mal./ Ya llegan las noticias cruzando el mar./ No ves que el mundo gira al revés (Ojos de videotape, de Clics modernos, 1983)
Ahora:
Cuando viniste a mí/ Cerré la puerta pero abrí/ Asesíname, asesíname./ Por darte lo que di
Me convertí en un souvenir./ Asesíname, asesíname (Asesíname, de Rock and roll yo, 2003).
Gustavo Cerati
Antes:
No hay modo, no hay punto exacto./ Te doy todo, y siempre guardo algo./ Si estás oculta cómo sabré quién eres./ Me amas a oscuras, duermes envuelta en redes (Signos, de Signos, 1986)
Ahora:
“Espera/ no te enojes esta vez
lo vi venir/ como siempre la reacción/ es tan lenta como mi voz arrasando con la razón/ el tsunami llegó hasta aquí/ lo vi venir” (Me quedó aquí, de Ahí vamos, 2006).
Luis Alberto Spinetta
Antes
Ella también se cansó de este sol/ viene a mojarse los pies a la luna/ cuando se cansa de tanto querer/ ella es tan clara que ya no es ninguna/ sube a las hojas y cae hasta el mar/ cómo es que puedo tocarle las manos (Ella también, de Kamikaze, 1982).
Ahora
Y ¡Oh!,/ exuberante,/ es sencillo.../ como es tu alma amor,/ y aunque estés así tan radiante,/ rendida en la niebla,/ yo no respiro hasta ver tu despertar.../ ¡Oh mi amor,/ qué hermosa estás! (¡Qué hermosa estás!, de Pan 2006).
Rockeros en el país de la farándula
En mayor o menor medida y por distintas razones, Gustavo Cerati, Fito Páez, Charly García y Luis Alberto Spinetta se transformaron en parte de la farándula vernácula desde los primeros años de la década de 1990. En la década anterior, era impensable que ocuparan los espacios que las revistas de variedades les reservaban a las modelos, las vedettes o las figuras del espectáculo.
Ese nuevo estatus público y mediático tuvo efecto en la producción musical de todos. Fito Páez mantuvo un publicitado romance con la actriz Cecilia Roth, que fue la materia prima de El amor después del amor. Posteriormente adoptaron un niño, tema explícito del disco Rey sol, y en Mi vida con ellas reúne en la foto de tapa del álbum a una serie de mujeres que fueron importantes en su carrera. Spinetta también pasó a formar parte de las páginas de las revistas de chimentos cuando se puso de novio con la modelo Carolina Peleritti, a quien le dedicó el tema Cheques y la incluyó en el video que tuvo alta rotación en MTV.
El noviazgo y matrimonio de Cerati con la chilena Cecilia Amenábar fue decisivo en su primer disco solista Amor Amarillo. La separación fue reflejada en algunas letras de Siempre es hoy. Pero fue el noviazgo y la ruptura con la modelo Deborah de Corral la que alimentó las páginas de la prensa chimentera. Aparecieron juntos en fotos de la sección sociales de varias publicaciones y, luego de la ruptura, Cerati fue fotografiado por Caras en una playa con su nueva novia de 20 años, en una nota que ocupó más de tres páginas.
La relación con los medios de Charly García es más problemática, ya que emplea una estrategia situacionista para relacionarse con la televisión y el escándalo forma parte de su política personal, incluso desde antes de que adoptara la consigna “Say no more”.
Para Gustavo Álvarez Núñez, estas actitudes en relación a los medios y al público revelan un estrato más profundo. “Es raro el itinerario del rockero medio. Porque moviliza fuerzas adolescentes en su proceder (por eso llega a un público netamente juvenil), pero su cuerpo está ungido por el paso del tiempo. No es poco que los grandes ídolos actuales del rock (desde Divididos y Las Pelotas a Bersuit) tengan más de 40 años; y que el siguiente pelotón (de La Renga y Los Piojos a Attaque 77 y Babasónicos) hayan pasado los 35”, dice.
El autor de Antología poesía rock piensa que los chicos se reportan a estos artistas “como la autoridad que les falta”. En su opinión, “la cuestión obedece a una pauperización alarmante en varias instituciones (políticas, sociales, económicas), de las que el rock forma parte. Tanta corrección política no oculta otra cosa que el legado neoliberal por excelencia: el sálvese quien pueda”.